El patrimonio de Robert Palmer cierra un acuerdo de catálogo con Primary Wave

Los herederos del cantante de Addicted to Love se asocian con Primary Wave para sus catálogos editorial y de grabaciones, además de una participación en sus derechos de nombre, imagen y semejanza. No se han revelado las cifras.

Primary Wave Music ha alcanzado un acuerdo con el patrimonio del cantante y compositor británico Robert Palmer, anunciado el 23 de septiembre de 2026. La operación abarca los catálogos editorial y de grabaciones de Palmer, y otorga a Primary Wave una participación en sus derechos de nombre, imagen y semejanza (NIL). No se han hecho públicas las condiciones económicas.

Qué cambia de manos

Con este acuerdo, Primary Wave trabajará junto a los herederos en ambas partes del catálogo: las canciones que Palmer compuso y las grabaciones que realizó. El patrimonio también tendrá acceso a los equipos de marketing y edición de Primary Wave, con planes para nuevas campañas de marca, digitales y de sincronización, además de proyectos de cine y televisión.

El catálogo

Palmer, fallecido en 2003 a los 54 años, publicó 14 álbumes de estudio y tres en directo. Entre sus grabaciones más conocidas están:

  • Addicted to Love (1986), compuesta por él. Fue su único número 1 en el Billboard Hot 100 y le dio el primero de sus dos Grammy a Mejor Interpretación Vocal Rock Masculina.
  • Simply Irresistible (1988), que llegó al número 2 en EE. UU. y le valió su segundo Grammy.
  • Bad Case of Loving You (Doctor, Doctor) (1979).
  • Johnny and Mary (1980), número 1 en España, cuyo gancho se convirtió en un conocido tema publicitario durante años.

También lideró The Power Station junto a miembros de Duran Duran y Chic.

Por qué importa

Es otro acuerdo con un artista de legado para Primary Wave, que acaba de cerrar una operación similar con el patrimonio de Wilson Pickett y completó la compra de Kobalt en julio. Combinar derechos de catálogo con derechos NIL se está convirtiendo en la estructura habitual en los acuerdos con herederos, porque permite al comprador rentabilizar la marca en torno a la música (documentales, merchandising, licencias) y no solo los ingresos por regalías.

Para los titulares de derechos, la conclusión es clara: los catálogos clásicos con buen potencial de sincronización y una marca de artista reconocible siguen atrayendo un fuerte interés comprador.

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