Peermusic, la editorial musical independiente, ha cerrado la compra de 120 Publishing, una editorial musical con sede en Sídney. La operación la publicó Music Week el 28 de octubre de 2026. No se ha revelado el precio y el anuncio no identifica a los accionistas vendedores, aunque la compañía la fundó Tim McGee, hoy al frente de Tmrw Music Group.
Qué cambia de manos
Se trata de la compra de una empresa, pero el activo principal es su catálogo de canciones. Con la operación, Peermusic se queda con los derechos editoriales de unas 5.000 obras propiedad de 120 Publishing, además de una cartera de unos 120.000 derechos de autor que la compañía administra. 120 Publishing también actúa como subeditora de catálogos internacionales en Australia y Nueva Zelanda, de modo que Peermusic hereda además esas relaciones locales.
El equipo pasa con los derechos. Karen Hamilton, que dirige 120 Publishing desde 2011, será la nueva directora general de Peermusic Australasia, y Peermusic afirma que integrará el catálogo en su estructura manteniéndola en un papel principal.
El catálogo
El anuncio no menciona canciones ni autores concretos. Lo que se sabe:
- Unas 5.000 obras en propiedad y alrededor de 120.000 derechos administrados
- Especialización en música dance y electrónica: autores, productores y topliners
- Varios compositores de K-pop y J-pop en su plantilla
- Subedición de catálogos internacionales para Australia y Nueva Zelanda
- Nació en 2009 como brazo editorial de Ministry of Sound Australia (hoy Tmrw Music)
Qué significa si estás pensando en vender
La primera lección es que los compradores no buscan solo grandes clásicos conocidos. Peermusic ha pagado por un catálogo definido por género y territorio: música electrónica, toplining y un mercado regional en el que quiere crecer. Un repertorio bien ordenado en un nicho claro, con un equipo local que funciona, puede ser un activo estratégico para una editorial internacional que busca implantarse. Esto es relevante para editoriales independientes y colectivos de productores en España, Europa y Latinoamérica que creen que solo los nombres muy famosos reciben ofertas.
La segunda lección es qué se valora de verdad. No es lo mismo una obra en propiedad que una obra administrada. Los derechos en propiedad generan ingresos que se transmiten con la venta; los contratos de administración dependen de acuerdos que pueden vencer o incluir cláusulas de cambio de control. Si gestionas una pequeña editorial, el comprador separará ambas cosas en la due diligence, así que conviene tener un listado limpio de qué obras son tuyas, cuáles solo administras, cuánto plazo le queda a cada contrato y qué ocurre con él si se vende la empresa.
En tercer lugar, las personas también forman parte del precio. Peermusic ha mantenido a la directora general porque la relación con los autores y los socios locales es lo que sostiene los ingresos después del cierre. Si tu catálogo depende de ti, piensa cómo ofrecerías esa continuidad al comprador: un periodo de transición, un papel de consultor o una joint venture.
Si quieres saber cómo se traducen estos factores en un múltiplo, consulta nuestra guía sobre cómo se valoran los catálogos musicales.
Qué significa esto si tienes un catálogo
Si cobras regalías de autor o editoriales, conviene conocer tus opciones antes de vender, licenciar o pedir un adelanto.