Sony Music Publishing confirmó el 11 de mayo de 2026 que había acordado adquirir a Blackstone la totalidad de la cartera de derechos musicales de Recognition Music Group. La compra se realizó junto al vehículo de inversión en derechos musicales que Sony Music Group lanzó en enero de 2026 con GIC, el fondo soberano de Singapur. La adquisición se completó el 15 de julio de 2026. No se han hecho públicas las condiciones económicas oficiales; Bloomberg informó de un valor de entre 3.500 y 4.000 millones de dólares, una cifra publicada por la prensa que ninguna de las partes ha confirmado.
Qué cambia de manos
Sony se queda con toda la cartera de Recognition, que abarca más de 45.000 canciones de múltiples géneros. Sony Music Publishing ya administraba el catálogo antes de la operación, así que el cambio afecta a la propiedad y no a la gestión diaria. En la firma, el acuerdo estaba sujeto a las condiciones de cierre habituales, que se cumplieron a mediados de julio.
El catálogo
La cartera incluye participaciones en canciones como:
- Don't Stop Believin' (Journey)
- Go Your Own Way (Fleetwood Mac)
- Under the Bridge (Red Hot Chili Peppers)
- Hallelujah (Leonard Cohen)
- Single Ladies (Beyoncé) y Bad Romance (Lady Gaga)
- All I Want for Christmas Is You (Mariah Carey)
Por qué importa
Recognition nació en marzo de 2025, cuando Blackstone agrupó sus activos de Hipgnosis en una sola compañía. Blackstone había invertido más de 700 millones de dólares en música a través de Hipgnosis Songs Capital desde 2021 y después compró el fondo cotizado Hipgnosis Songs Fund por 1.580 millones de dólares en julio de 2024. Es la tercera y mayor compra de Sony procedente del antiguo portfolio de Hipgnosis, tras una operación de unos 70 millones de dólares en junio de 2025 y un paquete de más de 200 millones en febrero de 2026.
Para quien piensa en vender, la operación deja dos lecturas. Primero, las grandes editoriales están dispuestas a pagar cifras muy elevadas por catálogos de primer nivel, sobre todo si ya los administran y los conocen bien. Segundo, el capital soberano e institucional entra ahora de la mano de las multinacionales y no solo a través de fondos independientes, lo que amplía el dinero disponible para derechos consolidados.